5 no y 1 sí sobre la mediación

 

Llevo ya algún tiempo dedicado con más ilusión que acierto, a la divulgación de la cultura del diálogo para la resolución de los conflictos. Y después de muchas conversaciones, con todo tipo de personas, he detectado que existe una gran confusión a la hora de entender en qué consisten los procesos alternativos de la gestión de conflictos, como es la mediación. Por ello me he propuesto con este modesto artículo hacer llegar de una manera clara y sencilla a la sociedad que pisa la calle todos los días, esta pequeña explicación y clarificar que es y que no es mediación. Puesto que uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos aquellas personas que nos dedicamos a esta profesión, es la confusión que se ha creado alrededor de ella, muchas veces provocada por nosotros mismos.

En este país como ha sucedido con tantas otras cosas, hemos pasado, de no dar ninguna credibilidad a la mediación, cuando existían pruebas irrefutables de experiencias muy positivas de más de 30 años en otros países, a un escenario de impulso ficticio donde se produce un auge desmedido de las ofertas formativas en amplios sectores del ámbito profesional, una vez se aprobó la Ley 5/2012 de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.

Por todo esto, me reitero dedicaré este artículo “5 no y 1 sí sobre la mediación” a clarificar a todas aquellas personas que han escuchado el término mediación y tienen una concepción errónea de la misma. Y espero y deseo poder aportar algo de luz sobre el tema y avanzar en esta herramienta que tanto de positivo tiene que aportar a la convivencia en todos los ámbitos de la sociedad que nos toca vivir.

  1. La mediación NO es asesoramiento, por lo tanto, como consecuencia de ello la tarea del mediador no será esta, el mediador debe ser imparcial y neutral, su cometido no es dar opiniones ni aconsejar soluciones sobre el conflicto, sino facilitar la comunicación entre las partes, para que estas trabajen con una actitud constructiva y puedan encontrar acuerdos satisfactorios para ambas.
  2. La mediación NO es terapia y obviamente el mediador no es un terapeuta ni pretende serlo, por tanto, las personas que acuden a un proceso de mediación se les invita a colaborar e implicarse en el proceso desde su responsabilidad en él. El protagonismo reside en las partes, que aportarán opciones y propondrán soluciones, siempre trabajando en los aspectos que les unen y no en los que les separan.
  3. La mediación NO es arbitraje, puesto que en el arbitraje las partes deciden de forma voluntaria, que una determinada controversia, sea dirimida por un tercero, llamado árbitro, mediante la emisión de una decisión que será vinculante para las partes llamada En mediación, no existe la obligación por parte del mediador de alcanzar un acuerdo, sino ofrecer un espacio de diálogo donde las partes puedan acercar posturas, favoreciendo un ambiente de trabajo cooperativo que propicie poner fin a la controversia de un modo voluntario y satisfactorio para ambos.
  4. La mediación NO es la única herramienta para la gestión de conflictos, sino que existen otras muchas igual de eficaces y que dependerá del criterio profesional de la persona que gestione el conflicto, la utilización de una u otra según la tipología del mismo; la facilitación, negociación, procesos colaborativos, diálogos apreciativos, etc. Somos conocedores que no existe un conflicto igual no pretendamos tratarlos todos con la misma herramienta.
  5. La mediación NO ha llegado para aliviar los problemas del colapso de la vía judicial, sino para complementarla en esa defensa del derecho que tienen todos los ciudadanos a la tutela efectiva de sus derechos por una vía que se adapte mejor al conflicto que les enfrenta y que pueda ofrecerles soluciones más satisfactorias y duraderas.

       La mediación es una herramienta eficaz frente a otras formas tradicionales de gestión de conflictos;

Si lo que pretendemos es resolver la controversia con el menor coste económico y emocional posible. Si nos preocupa mantener y cuidar las relaciones interpersonales con la parte a la que estoy enfrentada. Si, además queremos ser los protagonistas del proceso y no delegar en otros para que lo solucionen. Si Deseamos que nuestros problemas se puedan tratar de una manera confidencial y en un proceso que se adapte a nuestras necesidades y sea flexible y rápido. Si Necesitamos garantía de un cumplimiento real y efectivo de los acuerdos alcanzados.

     ¡Entonces quizá la mediación pueda ser una vía adecuada para tratarlo!

 

Por Juan A. Muñoz Lorenzo. Director del proyecto kaukus mediación. 22 de mayo de 2018

2 comentarios en “5 no y 1 sí sobre la mediación

  • Despeja con gran acierto las confusiones sobre este maravilloso método de resolución de controversias del que los ciudadanos comienzan a oír con frecuencia pero al que aun les cuesta descubrir.

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