El conflicto siempre está presente en la vida de las personas y por extensión en nuestras empresas, pero no ha de tener un sentido negativo, sino que la mayoría de las veces puede ser la oportunidad de crear valor y avanzar.

           
La mediación nos puede ofrecer una herramienta muy eficaz y novedosa, cuando surgen esas divergencias o problemas que enfrentan a personas dentro del seno de nuestras empresas; problemas entre socios/as, problemas en el equipo directivo, problemas con mandos medios, problemas con trabajadores.

 

Pero también fuera de nuestras pymes, con enfrentamientos con proveedores, clientes, compañías de un mismo sector, reclamaciones contractuales, conflictos surgidos en la ejecución de proyectos, etc. Un sinfín de situaciones que generan escenarios de crisis, que de alguna manera obstaculizan o entorpecen el normal desarrollo de la actividad productiva, que es el principal objetivo de todo proyecto empresarial.

            Pero es en la pyme donde el componente familiar está muy presente en todo el ámbito organizacional de la empresa, donde la resolución de los casos y situaciones que encontramos en ellas suelen ser mucho más complejos, por la interrelación entre familia y empresa, que pueden llegar a poner en peligro la continuidad y viabilidad del proyecto empresarial

            Por todo esto, la mediación es un proceso de resolución de conflictos que, goza de una gran versatilidad, puesto que se adapta a las múltiples situaciones que nos encontramos en cualquier empresa y flexibilidad puesto que el proceso se modifica para poder adaptarse al conflicto que se trabaja, en cuanto a tiempos y lugares.

            La mediación es una herramienta también más económica, porque es menos costosa que un litigio y porque sus resultados se pueden obtener en un plazo de tiempo más corto, se suelen encontrar soluciones en unos plazos medios de tres meses.

            Otra ventaja importante, es que las empresas ganan en competitividad, puesto que se protege la confidencialidad, evitando que el problema trascienda del ámbito interno y que pueda provocar problemas adicionales por su publicidad, como ocurre normalmente en los procesos judiciales, lo que indirectamente mejora la imagen y la reputación de las empresas.

            En la mediación empresarial podemos conseguir soluciones mucho más imaginativas, ya que no se trata de un proceso manejado por terceros ajenos al conflicto, con lo que se consigue un mayor grado de satisfacción en las soluciones alcanzadas, los acuerdos surgen del trabajo y la colaboración de las partes.

            La ejecución de los acuerdos goza de un mayor grado de cumplimiento, puesto que las partes se implican directamente en la resolución del conflicto y no se trata de una solución impuesta. Además, obtendremos un aprendizaje para el futuro, con nuevas herramientas mucho más dinámicas que se basan en la cooperación y la colaboración consiguiendo mejorar la comunicación y recuperar la relación deteriorada entre las partes.

            Por último, me gustaría destacar, que la figura del mediador no supone una competencia o amenaza para los numerosos profesionales que trabajan y colaborar con las empresas, sino todo lo contrario, el mediador se convierte en una pieza más, que trabajará en colaboración con estos profesionales para lograr recuperar un desarrollo empresarial más positivo, tratando de aportar unos procesos que mejoren las relaciones interpersonales que día a día se producen en todos los escalones del proyecto empresarial.

 

Por Juan A. Muñoz Lorenzo – Kaukusmediación – 2/05/2018  

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