Viaje al planeta mediación

            Hace algunos años tuve la inmensa suerte de conocer una bonita historia que me contó una persona muy especial y que me gustaría hoy compartir con todos vosotr@s. Esta historia comienza en una ciudad no muy lejana, donde habitaba una comunidad que gozaba de notable prosperidad, sus habitantes habían alcanzado tras largos años de esfuerzo una gran riqueza y sabiduría y esto les permitía vivir contentos y felices. Pero su prosperidad pronto llegó a oídos de otros pueblos del planeta mucho más pobres y con menos recursos. No tardaron mucho tiempo, algunos de estos habitantes en tomar la decisión de emigrar a esta rica ciudad en busca de un futuro más esperanzador.

Los primeros en llegar fueron gentes que a pesar de ser pobres tenían cierta formación y la vida en la comunidad continuo siendo prospera y alegre. Pero con el paso del tiempo fueron llegando más y más personas de otros lugares y culturas diferentes. Esto comenzó a deteriorar la prosperidad de la gozaban pues los recursos comenzaron a escasear y las relaciones entre los habitantes cada vez eran más difíciles, ni siquiera eran capaces de entenderse con los nuevos habitantes que llegaban ya que hablaban idiomas diferentes y sus culturas eran muy distintas.

   El consejo de gobierno de la comunidad mostró gran preocupación por lo que estaba ocurriendo, la convivencia entre sus habitantes empezó a deteriorarse. Y aunque habían pedido ayuda y consejo a las personas que gobernaban el reino, no obtuvieron respuestas satisfactorias.

            Meses más tarde llego a oídos del gran maestre que gobernaba el consejo de la ciudad, que en una galaxia lejana existía un planeta donde sus habitantes habían conseguido vivir en armonía y prosperidad, a pesar de tener con pocos recursos y contar con una comunidad multicultural, pues reunía gentes de las diversas  razas que habitaban el planeta.

El gran maestre de la ciudad reunió a su grupo de sabios y les traslado las esperanzadoras noticias que le habían llegado de ese desconocido planeta y decidieron preparar un viaje para visitar el planeta y conocer los secretos que les permitían gozar de esa gran riqueza y paz.

Y así fue como empezaron muy ilusionados a organizar el viaje. Pero pronto surgieron las primeras dudas, algunos miembros del consejo manifestaron sus miedos a lo desconocido que podían encontrar, no sabían si estarían preparados. Y por este temor, decidieron construir una nave grande y bien protegida para defenderse de los peligros que pudieran encontrar. Pero una vez terminada la nave se dieron cuenta de que era muy pesada y no conseguía despegar.

Entonces tras largas discusiones optaron por construir una nave más ligera y así corregir el problema que les había surgido. Una vez terminada su construcción, comenzaron a cargarla con todo tipo de libros y utensilios para mostrarlos a los habitantes del planeta donde se dirigían. Pero la nave seguía siendo muy pesada y no pudo despegar.

Abatidos y cansados por el fracaso, decidieron acudir nuevamente al consejo del reino para solicitar ayuda y explicarles su viaje, pero nuevamente no obtuvieron respuesta alguna a sus peticiones.

Cuando comenzaba a desvanecerse toda esperanza de poder realizar el viaje, el gran maestre comunicó a su grupo de sabios que quizá el error que habían cometido era dejarse llevar por el miedo y el desamparo a los desconocido y eso bloqueaba su capacidad de creatividad e ilusión.

Fue en ese mismo instante, cuando descubrieron que necesitaban era una nave ligera y rápida que les permitiera realizar el trayecto en el mínimo tiempo posible y así evitar cargar con demasiadas cosas para este gran viaje. El grupo de sabios con gran entusiasmo y esperanza renovada decidieron sacar de su equipaje todo aquello que fuera innecesario y así aligerar peso en la nave, pues fueron conscientes que lo único imprescindible que necesitarían apenas pesaba, pues no era otra consa que su sabiduría y su anhelo de transformar la situación que tan negativamente estaba afectando a la vida en su querida comunidad.

Y fue así como finalmente el gran maestre y su consejo de sabios, pudieron iniciar ese viaje maravilloso hacia aquel desconocido planeta llamado mediación.

           Está breve historia es muy pequeño y modesto agradecimiento a la persona que me contagió este maravilloso virus de la mediación y cuya luz me guía día a día por este camino.

                         ¡Gracias Mª Carme Boqué Torremorell por compartir tu luz!

 

by Juan A. Muñoz Lorenzo - kaukus mediación

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